Se despertó antes que sus sueños, no quería que el frágil instante le arrebatara la oportunidad.
Llevaba varias semanas modelando aquella idea de vestirse de amarillo y ver qué sucedía. Se levantó despacio y estiró cada parte de su cuerpo como si quisiera ir más allá de las convenciones.
Parado frente al espejo, dio la vuelta y se miró a través del cristal. Estaba totalmente desnudo y aquella revelación fue como un suspiro largamente contenido; se deleitó en su propia naturaleza e inició la tarea.
Mientras se enfundaba en el traje gris plomo y la camisa de impecable blanco, saboreó largamente las pinceladas amarillas con las que fue cubriendo su ansiosa piel. Empezó por los pies, quizás porque recordó el desperezar de los árboles y siguió hacia arriba, deteniéndose en cada pliegue, descubriendo, festejando…
Anudó los cordones de los zapatos negros y sintió el inmenso placer de andar descalzo sobre las texturas cambiantes.
El amarillo se regocijaba en múltiples tonalidades y en tanto él sonreía, destellos dorados iluminaban su renovada cotidianeidad.
Sentado en la cocina, dejó que el café negro recorriera la boca mientras disfrutaba de dulces y jugosas frutas que llenaban su cuerpo de inconfesables voluptuosidades.
Se movía por la casa en un delicioso resplandor y todo era cada vez más amarillo; las cortinas, el sillón, las tazas, la vida…su vida…
Pasó aquel día entre el gris cotidiano, los aromas acres, los chirridos disonantes de los lugares de siempre, en tanto disfrutaba de cada amarillo, cada perfume, cada melodía.
Cuando las horas fueron buscando la noche, las siguió sin reparos hasta dejarse caer, gozoso y exhausto, entre las sábanas y sus sueños de conquistado amarillo.
La mañana siguiente, el cansancio hizo que despertara apenas un instante después de los sueños. El recuerdo se volvió dolorosa nostalgia y ya no quiso despertar; se entregó dulcemente a su promesa amarilla y el espejo ya no tuvo reflejo.
Afuera, una lluvia sutil y aguda empalidecía la ciudad, mientras una pequeña nube de mariposas ambarinas se llevaba lejos su último suspiro.
ViFlor
14 11 2007
bellas imágenes
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