Como en un rompecabezas que aun no termino, mi existencia esta definitivamente ligada al mar. No son imágenes, ni sensaciones sino más bien una inexplicable familiaridad que me remite al Origen, la Fuente.

Por otro lado, convivo con las migrañas hace 22 años. Las he padecido, maldecido y librado contra ellas batallas inútiles. Hace unos pocos años descubrí que muchas de ellas estaban ligadas a procesos creativos. Son como una incontenible acumulación de sentimientos y sensaciones que por alguna razón no dejamos salir y finalmente estallan en una migraña.
A partir de entonces, las crisis han sido más tolerables, más compasivas conmigo y casi nos hemos transformado en socias.

Cuando el alma llora sus heridas y la Mujer Salvaje reclama desde lo más profundo, alguna migraña va en su búsqueda y vuelvo a nacer…

Migrañas en el Mar iba a llamarse Boltellas en el Mar, pero como nació a las 5,00 de la mañana de una jaqueca intolerable, decidí que necesitaban un poco de reconocimiento.

Migrañas en el Mar es quien realmente soy, la del otro lado del espejo, la Mujer Salvaje de Clarissa Pinkola Estes, el Ser maravilloso que hace malabares para guiar este carro caprichoso de mi existencia terrena.

Internet es el mar que nos convoca, en él vamos a la deriva y el azar ( en realidad la sincronicidad) nos sorprende entre las olas. Por eso desde aquí arrojo mis botellas al mar. El brillo será percibido solo por quienes tengan algo que ver con ellas, así que me entrego al placer de las mareas y los antojos de las migrañas.

También encontrarán los enlaces de mis hijos, dos Seres maravillosos que la Vida me dio en custodia. Ellos ahora vuelan solos, pero seguimos juntos bajo los mismos cielos.

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http://www.haced-click-aqui.blogspot.com/

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domingo, 10 de octubre de 2010

Marina

Puedo pasar horas frente al mar. Allí el tiempo no tiene secuencias, porque el mar es efímero y eterno, tan solo fiel a su propio ritmo.
Apacible y sereno, bravo y vehemente, ciego en el abismo y resplandeciente en la superficie, el mar es el padre y custodio de todas las contradicciones.

Sentados en la arena, mi alma me abraza y me susurra que el mar es la más exquisita experiencia existencial.
Sonrío y asiento porque cada ola es una metáfora de mi propia vida.

Anónimas y fundidas en la inmensidad, las olas se dejan seducir lentamente por el ritmo eterno. Casi sin darse cuenta empiezan a elevarse, sintiendo la fuerza profunda que las impulsa a la luz. No hay urgencias, no hay mandatos, solo el propio ritmo y la entrega.
La ola se eleva cada vez más alto, cada vez más segura. Orgullosa y radiante contempla el mundo y sin miedos, alcanza el éxtasis estallando en su propia esencia.
Miles de cristales iluminan la espuma. Por fin, humilde y exhausta, la ola se entrega, completa y serena, para regresar  al inmenso mar.

Yo debo haber sido mar. Yo debo haber sido ola.

Ya recuerdo, ya regreso, ya Soy.

                                                                                                                        ViFlor
23 07 2005

1 comentario:

  1. qué lindo esto ma. qué fuerza.
    sentirse como el mar, me gusta. reconocerse como parte de.
    un besitoo ahora te sigo leyendo :)

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